21 marzo, 2011

Tengo una gran impotencia. Una lágrima tuya desata dos mías. No puedo verte en este estado, hermosa mía. No puedo soportar tenerte acá conmigo en este estado y no poder decirte una solo palabra, ni una sola frase de consuelo. ¿Por qué esto te pasa a vos y no a mí? ¿Por qué el dolor lo sentís vos? Quisiera ser yo la que sufre, para no verte así.

Tu cara triste tapada, me pide auxilio, y yo del otro lado del almohadón pienso algunas palabras que puedan sacarte de ese oscuro pensamiento, de ese río de lágrimas y lograr una sonrisa en tu carita preciosa. Pero mi estúpida mente, y mi escasa experiencia no pueden ofrecerte algo decente.

Te juro que todo va a pasar, nadie quiere verte mal, nadie te quiere ver llorar. Todo va a sanar. Tal vez ahora necesites llorar, pero por favor, recuperate, no puedo verte así.

Te amo tanto, mi princesita, sos preciosa. No soporto ver tus ojos tristes, no soporto no poder decirte una sola palabra que genere una hermosa sonrisa en vos.

Quiero que estemos tiradas en la cama con los pies en alto. O simular un recital con una simple linterna. O hacer sombras chinescas en la pared.

Te quiero ver bien. Te amo.

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