06 marzo, 2011

Todo parecía normal, los nombres cambiaban su fonética, la caminata se hacía más extensa. Todos pensando en lo mismo, y entendiendo cosas diferentes. Mirando la calle, escuchando sonidos. Llamadas telefónicas falsas. Los sentidos se agudizaban.

Momentos de silencio, momentos de griterío.

El super estaba lleno de cosas. Cuarenta menos, más comida. Chocolate, bizcochitos.

Caminando, faltaba mucho, el ascensor tardó una eternidad. Y al llegar todo pesaba.

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